Usa LibreOffice y no seas un esclavo de Microsoft Office

El guardián de los cristales - Logo de LibreOffice

Logo oficial de LibreOffice, un programa desarrollado por «The Document Foundation» que no tiene nada que envidiar a Microsoft Office.

Introducción

En este artículo quisiera dar a conocer LibreOffice y promover su uso, a la par que criticar y condenar la información errónea, tergiversada y desinformada que se tiene sobre este programa y su uso respecto al omnipresente Microsoft Office.

En el grueso de las webs, como viene siendo habitual, se repite la misma información y con el mismo malempleo de los conceptos informáticos. Pareciera que casi todos se copian entre sí, que necesitan cumplir con un contrato a la desinformación o que buscan posicionar las mismas palabras claves. O una mezcla de lo anterior.

No voy a dar información que sea novedosa para quien sea conocedor de este programa, sin embargo, puede ser una información valiosa para quienes todavía son dependientes de Microsoft. Empecemos.

¿Qué es LibreOffice?

LibreOffice es un paquete ofimático multiplataforma y libre —software libre— que permite realizar todo tipo de tareas típica de una oficina: procesamiento de textos, hojas de cálculo, presentaciones, etc.

En otras webs, como de costumbre, empiezan diciendo que se trata de una «alternativa» o «reemplazo» a la suite de Microsoft. Decir que sea una «alternativa» sugiere que ambos programas respeten por igual al usuario, es decir, anula u obvia el trasfondo ético de la cuestión. Y etiquetarlo como «reemplazo» es una simplificación falsa porque LibreOffice no persigue convertirse en un clon o calco de Microsoft Office. Para eso ya hay otros programas, sobre todo privativos, como la paquete ofimático chino WPS.

Asimismo, LibreOffice presenta funciones que la distinguen de Microsoft Office, por ejemplo, su programa LibreOffice Draw permite crear y editar diseños y .pdf, y LibreOffice Math sirve para editar fórmulas matemáticas y facilitar su representación.

El guardián de los cristales - Logos de algunos de los programas de LibreOfficeLogos de algunos de los programas que componen el paquete ofimático de LibreOffice.

¿Por qué usar LibreOffice?

LibreOffice es software libre. Esto implica, de cara al usuario, que podemos saber en todo momento qué hace el programa y estar totalmente seguro de que no nos espía, de que no extrae datos de nuestro disco duro y de que no envía información de ningún tipo a servidores externos. Y sí, Microsoft gana muchos millones recopilando y vendiendo información a terceros. No en vano, el nuevo Windows 10 es gratuito precisamente por este modelo de negocio que ya comenzó Google hace una década. Pero no esperes que un medio generalista que te explique nada de esto, no vaya a ser que pierda el patrocinio de Microsoft.

Con LibreOffice puedes realizar el 95% de las tareas que efectuarías con Microsoft Office. A menudo, los usuarios principiantes y los medios generalistas aducen, erróneamente, al argumento de que su compatibilidad no es completa con Microsoft Office. Este argumento incurre en una triple falacia y en una doble vara de medir:

  1. Ningún programa puede ser compatible totalmente con el formato creado y diseñado por otro. Esto es de cajón porque, según el caso, o bien es imposible conocerlo por dentro porque uno de es software privativo —requiere ingeniería inversa— o porque supone una gran inversión de capital.
  2. El formato de Microsoft Office actual (.docx) está patentado y Microsoft se reserva el derecho de introducir características no documentadas en cualquier momento y sin previo aviso, lo cual significa, literalmente, que cada mes puede hacer, adrede, que su versión más reciente de Microsoft Office guarde los documentos con alguna característica que sea incompatible con terceros. Para coronar el asunto, Microsoft ejerce malas prácticas intencionales, tales como la aplicación por defecto de las fuentes Calibri y Cambria, las cuales presentan una espaciado interno diferente al estándar para que los documentos escritos con tales fuentes no se puedan mostrar correctamente fuera de Microsoft Office. El usuario medio solamente ve que en LibreOffice todo se ha movido de sitio y no alcanza a entender que, en muchos casos, ha sido Microsoft quien lo ha provocado.
  3. Nadie menciona siquiera que la compatibilidad inversa (desde LibreOffice a Microsoft Office) es una basura olímpica, ni nadie señala que Microsoft desdeña absolutamente los documentos guardados en formato .odt, —el cual, sobre el papel, es el formato abierto internacional— ni ningún medio parece recordar que ni siquiera el propio Microsoft Office es compatible entre sus propias versiones —una evidencia empírica— y ni mentan que esto supone un grave peligro para la pervivencia futura de toda clase de documentos.

El guardián de los cristales - Captura de un documento mío abierto con LibreOffice Writer - No necesitas Microsoft OfficeCaptura de pantalla de mi documento de notas utilizado para la escritura de mis novelas. Como escritor aficionado, uso LibreOffice en mi día a día. La imagen muestra el programa en su versión 6.4.1.2 y el conjunto de iconos ‘sifr’, mi favorito por su alto contraste. El sistema operativo es KDE NEON.

El precio de la dependencia

Como ocurre con otros programas privativos y con el sistema operativo Windows, el costo real no está en el precio que el usuario paga por adquirir una licencia de programa; sino en la dependencia y el control que adquiere inherentemente por la utilización de tales programas, sistemas y respectivos formatos.

La visión más simple y nihilista es la de piratear Microsoft Office y creer que, entonces, los dos salen gratis o que el paquete de Microsoft sale mejor parado porque se obtienen buenas herramientas al mismo costo. El usuario no suele ver que si Microsoft no lucha contra la piratería de sus programa es porque, de hecho, le beneficia. Los millones de usuarios que usan Microsoft Office de manera pirata —o sin licencia— sostienen un nicho de mercado presente y futuro: presente porque engrosa las estadísticas de uso y le brinda a Microsoft poder de presión sobre empresas y gobiernos para que adopten sus programas y licencias; y futuro, porque muchos de estos mismos usuarios trabajarán en empresas —que sí pagarán sus licencias— y seguirán siendo dependientes de ellos.

Para extraer todo el potencial de LibreOffice sólo tendrás que cumplir dos condiciones básicas:

  1. Tendrás que familiarizarte con otra manera —más fácil y lógica, añado— de hacer las cosas. LibreOffice funciona con estilos. Esto significa que deberás preocuparte por definir cómo quieres que se muestren los títulos e indicarle al programa si un elemento es un título, si es una nota, etc. Esto asegura que, después, todo se mantenga en sitio. ¿Cuántas veces habré visto a estudiantes de máster maldiciendo porque se les desplaza toda su tesis escrita en Word al insertar una imagen en la página 35? Eso no ocurre en LibreOffice si se aprende a maquetar con sencillos pasos. Además, en LibreOffice hay funciones maravillosas que, sorprendentemente, no existen en Microsoft Office, Por ejemplo, en LibreOffice, al trabajar con listas ordenadas, podemos alterar el orden de cualquier elemento —que el punto 1 se convierte en el punto 4 o viceversa— a golpe de clic. En cambio, en Microsoft Office habría que copiar y pegar.
  2. Tendrás que guardar en el formato nativo de LibreOffice (.odt), el cual, en teoría, se reconoció hace años como formato internacional para la gestión y almacenamiento de documentos de texto. Si alguien sigue usando el formato de Microsoft, cualquier elemento puede cambiarse de sitio y la culpa no es de LibreOffice, sino del usuario, por su ignorancia. El formato .odt es libre y abierto. Su uso respeta al usuario con independencia del programa que use y asegura la pervivencia temporal de los documentos guardados.

El guardián de los cristales - Icono de PDF hídrico con ODF - Microsoft Office no respeta el formato ODF

Una función interesante de LibreOffice y que lo distingue del paquete ofimático de Microsoft es su capacidad para exportar documentos a .pdf como XML incrustados. Esto permite que, si se desea, cualquier .pdf exportado con LibreOffice puede editarse con facilidad desde sí mismo.

Conclusión

El uso de LibreOffice presenta varias ventajas éticas y prácticas frente al de Microsoft Office. El software libre respeta la libertad de los usuarios, no vulnera su privacidad ni lo convierte en dependiente de sus licencias, contratos, formatos y malas prácticas monopolistas. Está en ti conocerlo y en dejar de ser un esclavo del software privativo.

Para obtenerlo, recomiendo visitar la página oficial de descarga. Si usas GNU/Linux o quieres conocerlo, lo más aconsejable es descargarlo desde el repositorio de tu distribución o en formato appimage mediante una web externa gestionada por un voluntario.

Como extra, para aprender a usar LibreOffice Writer —el equivalente a Word— como un profesional, recomiendo el manual «Domando al escritor», del autor Ricardo Gabriel Berlasso. Puedes adquirirlo gratis o comprárselo al autor para agradecer su enorme esfuerzo. Y, por supuesto, si te apasiona escribir tanto como a mí, te invito a conocer Goldendict.

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